bm2 Mi hobby ha sido sacar fotos. Especialmente de flores, árboles, montañas y la naturaleza. No me gusta sacar fotos de personas porque siempre hacen poses. Prefiero las cosas más naturales.

En estas fotos usted verá algunos árboles secos, otros brotando y otros muy florecidos. El invierno en Europa y EUA es extremadamente frío. Y en ese período del año ellos quedan sequísimos, pero no muertos. Conforme va acabando el invierno ellos comienzan a brotar de nuevo llegando a quedar perfectamente llenos.

Eso muestra las vidas de las personas que han llegado a la IURD. Ellas llegan con sus vidas completamente destruidas. Aparentemente muertas en sí. Pero con lo que han aprendido de la práctica de la fe, poco a poco van recuperando la vida hasta que quedan perfectas.

Aquí van algunas fotos para su éxtasis espiritual. Cada una tiene un mensaje sublime.
Descúbralo por sí mismo.

Dios bendiga abundantemente.

Publicado por: Obispo Edir Macedo


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La prioridad del verdadero siervo es saber la voluntad de su Señor para entonces ejecutarla.

Así fue con Jesús en la Tierra, y así es con todos Sus discípulos.

Pero el mayor problema ha sido descubrir esa voluntad.

Muchos no la consiguen porque insisten en adaptar la voluntad de Él a la suyas. ¡Y así queda difícil!

¿Será que la voluntad de Dios es tan complicada? ¿Será que usted tiene que ver una manera aquí y otra allí para entonces ejecutarla?

Pero los verdaderos siervos tienen siempre en mente esa preocupación porque en ellos habita el Mismo Espíritu que guió al Señor Jesús.

¿Cómo saber la voluntad de Dios?

Primero es necesario estar en espíritu. O sea, es necesario estar pensando en las cosas de Dios. Estar en espíritu es cultivar los pensamientos Divinos.

Segundo es la certeza absoluta o convicción de algo que no contraria la Palabra. ¡Es la voz de la fe!
No hay mucho que explicar, tal estado de gracia ya es una revelación del propio Espíritu.

Quien la tiene sabe lo que debe ser hecho y actúa. La voluntad de Dios es natural, simple, y la mejor-normalmente contraria a la nuestra.

Publicado por: Obispo Edir Macedo


Video Parte I:

Video Parte II:

Publicado por: Obispo Edir Macedo


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En la guerra por la salvación del alma hay que considerar dos fuentes: la del bien y la del mal. El Espíritu de Dios es la Fuente del Bien y los espíritus del infierno del mal.
Quien quiere vencer el mal tiene que estar del lado del Bien. Porque, ¿cómo es que alguien se

arriesgaría a enfrentar el mal estando de su lado o haciendo lo que le agrada?
Muchas personas piensan que por haber aceptado a Jesús ya son salvas. No, ¡No, lo son! Más que eso es necesario entregar, dar, rendir y sacrificar la vida para Él.
Entregar la propia vida para el Señor Jesús significa una transferencia del lado malo para el lado del bien.
Eso exige cambios inmediatos de actitudes simples, pero extremadamente importantes:
Primero: Abandonar hábitos malos.
Segundo: Abandonar amistades malas.
Tercero: Leer y principalmente meditar en la Palabra de Dios;
Cuarto: Colocar en práctica sus enseñanzas.
Muchas personas les gustarían cambiar su comportamiento equivocado. Pero mientras se mantengan en compañía de otras que no comparten la misma fe, no lo conseguirán.
¿Es fácil? ¡No! Pero, ¿cuánto cuesta un alma? ¿Alguna vez vio algo tan valioso barato?
“Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36).
Quien quiere encontrar el tesoro oculto en el campo tiene que pagar el precio.
“y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón…” (Jeremías 29:13).

Publicado por: Obispo Edir Macedo


¿Y si usted recibiese una carta de su mejor amigo, que esta en el infierno? Asista este video muy interesante que yo quiero compartir con ustedes:

Publicado por: Obispo Edir Macedo


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Muchos que han caído en tentación alegan diciendo: la carne es débil… como si eso justificase el pecado.

De hecho, lo que el Señor dice a este respeto tiene por objetivo estimular la atención permanentemente para no entrar en tentación. Es decir, que jamás haiga una distracción de fe que le haga salir del ambiente. Porque cuando se sale del ambiente de la fe, se entra en el ambiente de la duda y, consecuentemente, de la tentación. Por tanto, hay que vigilar y orar para no entrar en el clima de la tentación.

Escoger sus compañías hace mucha diferencia en este Aspecto. Otros han caído en tentación y se justifican colocando la culpa en terceros. Fue la actitud de Adán delante de Dios, cuando culpo a Eva por su caída.

Nadie debe apuntar sus pecados apuntando a terceros, ni mismo al diablo. Porque eso no lo librará de la muerte eterna.

Cada uno es tentado por su propia codicia, cuando es atraído y seducido. (Santiago 1:15)

Cada uno es responsable delante del Altísimo por sus propios errores. En el juicio final cada uno será juzgado individualmente de acuerdo con sus propias obras. El argumento de debilidad no justifica el pecado porque Dios no permite la tentación más allá de la capacidad de resistencia. (1 Corintios 10:13)

El pecado genera duda;

La duda neutraliza la fe,

Y sin fe es imposible agradar a Dios.

Allí esta la razón porque el pecado mata. ¡Ni siempre de una vez! En la mayoría de las veces, es poco a poco…

Publicado por: Obispo Edir Macedo


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Si dos en uno es bueno, que es el caso del matrimonio, ¿imagine tres en uno? El potencial para el suceso será mucho mayor. Es así que acontece cuando tenemos a Dios.

En Su intercesión sacerdotal el Dios-Hijo pide a Dios-Padre que Sus discípulos sean perfeccionados en la unidad.

“Yo en ellos, y tú en mí…” (Juan 17:23).

Ya vimos que en la disciplina hay obediencia, orden y sumisión entre los miembros del cuerpo de Cristo. Esto es, hay perfecta armonía mismo delante de la individualidad de cada uno.

Al final de cuentas todos los nacidos de Dios tienen el Espíritu Santo.

Por otro lado, a pesar de Jesús haber curado muchos enfermos, liberado muchos oprimidos y realizado muchos milagros, aun así, pocos permanecerán. De los diez leprosos solo uno regreso…

Pero en el universo de los nacidos del Espíritu todos permanecen. ¿Porque?

Porque el nacido del Espíritu es espíritu. Su naturaleza es transformada. El es transferido de la naturaleza humana, adámica o emotiva para la naturaleza espiritual, Divina o racional.

Por obra del Espíritu el pierde la naturaleza del primer Adán y asume la naturaleza del segundo Adán-Jesús Cristo.

O sea, el es generado por el Espíritu Santo como fue Jesús. Y como Jesús, el también es hijo de Dios.

Solo el Espíritu de Dios genera espíritu. Y solo quien es generado por Él es participante de la Unidad que hay en la Santísima Trinidad. (2 Pedro 1:4).

Pero mismo siendo espíritu los hijos de Dios están sujetos a casa de barro y, por lo tanto, sujetos al fracaso. Por esto Jesús ora para que sean perfeccionados en la Unidad.

¿Puede alguien indisciplinado estar en la Unidad de Dios?

¿Tiene sentido un “hermano” o “siervo” hacer guerra contra otro estando en la unidad de Dios?

Por acaso, ¿puede haber odio entre los que viven en la Unidad de Dios?

Donde se concluye que los que promueven contiendes y discordias no tienen nada que ver con Dios

¡Huyan de ellos!...

Publicado por: Obispo Edir Macedo


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Tanto para los nacidos como para los que están siendo generados por el Espíritu Santo las tribulaciones son tremendamente importantes en el desenvolvimiento de la fe cristiana Si así no fuese, Dios mismo las eliminaría de en medio de Sus hijos.

¿Qué es la tribulación?

Dolores, enfermedades, problemas financieros o familiares no tienen nada que ver con las tribulaciones.

Las tribulaciones envuelven problemas relacionados exclusivamente con la fe cristiana. Persecuciones, injusticias, humillaciones, críticas, traiciones y calumnias de hermanos son algunas situaciones que atingen directamente a la fe.

El Espíritu Santo tiene orientado a Sus hijos a que no se gloríen apenas en la esperanza de la salvación. ¡Pero que también se gloríen en el precio a pagar por esa gloria!

O sea, si hay alegría y gozo en la certeza de la salvación del alma, ¡también tiene que haber alegría y gozo cuando se viven las tribulaciones de la Fe! Romanos 5:1-2.

Muchas veces el cristiano siembra lo que no sirve y cosecha frutos podridos. Después se queda lamentándose por su “Cruz pesada”. Es el caso de un mal matrimonio, prostituciones, mentiras, calumnias y una serie de frutos de la carne. Todo eso genera conflictos, tristezas y dolores. ¡Pero no son relacionas con la fe!

Las verdaderas tribulaciones siempre traen beneficios para los de la fe. Y Dios las permite para nuestro bien.
El Señor enfatizo en doble la gloria de los atribulados por causa de la fe cuando dijo:

“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

La gloria de esa tribulación es la que produce perseverancia, experiencia y esperanza. Virtudes indispensables en la manutención de la salvación del alma.

Publicado por: Obispo Edir Macedo


“Yo no consigo ser una persona de Dios, por más que trate, parece que no hay solución para mí y a veces tengo voluntad de desanimar.” Una joven se desahogó en estos días…

En toda la creación, sea del Creador, sea de la criatura hay el llamado punto de equilibrio. El cuerpo humano, el avión, el automóvil; en fin, todo funciona dentro de un equilibrio. Y del punto de vista de la fe no es diferente.

Sobriedad es una condición para el ministerio del Obispo. O sea, “irreprochable o equilibrado” (1 Timoteo 3:2).

¿Y del punto de vista de la justicia por la fe?

Muchos convertidos han sido frustrados en la fe justamente por excederse en su justicia. Esto es, en la manera de ver y juzgar las cosas. Cualquier cosita ajena ya es motivo de crítica y escándalos. Todo es criticado minuciosamente...

Ejemplo de eso es en el compromiso de los diezmos. Muchos son tan justos que al pagar sus diezmos colocan exactamente el 10% de lo ganado, incluyendo hasta los centavos. Obviamente no estamos tratando de diezmos. Pero, sí, de los excesos con relación a la justicia del justo.

Para tales personas la broma más inocente ya es motivo de escándalos. Ellas se olvidan que a pesar de no pertenecer al mundo, aun así, viven en él. Y por causa de eso no se puede exigir mucho de los demás ni de sí mismo.

desafortunadamente muchos acaban abandonando la fe por no conseguir atender las responsabilidades excesivas de sí mismos. O del espíritu engañador disfrazado de santidad… El equilibrio de la fe no significa tolerar el pecado ni exagerar en la santidad.

Hay fe para comer legumbres y hay fe para comer carne… Pero cada uno tiene su propia fe bien definida.

La fe inteligente no solo respeta la fe ajena, sino, que sobre todo cuida del desenvolvimiento de sí mismo.

“No seas demasiado justo, ni sabio en exceso; ¿por qué habrás de destruirte?” (Eclesiastés 7:16).

Una de las características del obispo es la sobriedad.

Publicado por: Obispo Edir Macedo


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Uno de las señales más características de los hijos de Dios es la disciplina. A partir de su inclusión en la Vid verdadera, en la Iglesia o en medio del Cuerpo del Señor, ellos pasan a funcionar en perfecta armonía con los demás miembros y sobre todo con la Cabeza. Se trata del Reino de Dios.

La persona que dice ser cristiana pero no presenta disciplina como los demás cristianos, en realidad es bastarda y no hija. Nada tiene que ver con el Señor. Es necesario tener mucho cuidado con esos intrusos que se introducen en medio de los puros para corromperlos. Son como la cizaña en medio del trigo.

Es bueno recordar que, a largo de la historia, la cizaña estuvo siempre presente en medio del trigo, es táctica de Satanás infiltrar gente de él en medio de los cristianos.

Balaam enseñó a Balac como corromper la fe de los soldados de Israel. Envió a sus jóvenes para que durmieran con ellos y comieran de sus sacrificios, trayendo así la maldición sobre Israel. El diablo continúa usando la misma táctica. El ha enviado a “sus jóvenes bonitas” para desviar la fe de los hijos de Dios.

Para identificar tales “enviados” basta ver su manera de actuar que es diferente a los disciplinados. Ellos odian la corrección y tiene la costumbre de reclamar de las “injusticias” cometidas por las autoridades espirituales.

En cambio, si es hijo, considera las correcciones como el aceite de justicia. (Salmo 141:5)

Para no ser víctima de los bastardos, los hijos deben huir de cualquier comunión con ellos, pues son extranjeros en el Cuerpo de Cristo.

Publicado por: Obispo Edir Macedo


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